martes, 29 de diciembre de 2009

El Cañonero

Con permiso de la autoridad competente, puesto que el tiempo no lo impide, Dios Mediante, permitidme que os cuente algo:

Hoy es el día de los Santos Inocentes y es tradición en España que en este día, nos encontremos con inocentadas en los medios de comunicación, bromas, que disfrazadas de noticia provocan una sonrisa en el paisanaje, cuando no una duda o una sensación distorsionada de la realidad.

Es por este último motivo, el de provocar una imagen distorsionada de la realidad, por el que hay muchos medios de comunicación que huyen de aquello de la broma disfrazada de noticia.

Como suelo hacer ante situaciones similares, acudo al diccionario en busca de respuestas. En el caso que nos ocupa, el asunto es definir qué es aquello de una inocentada:
(De inocente).
1. f. Broma o chasco que se da a alguien en el día de los Santos Inocentes.
2. f. coloq. Acción o palabra candorosa o simple.
3. f. coloq. Engaño ridículo en que alguien cae por descuido o por falta de malicia.

En definitiva es una broma, un chiste, un engaño perpetrado el día de los Santos Inocentes, por aquello de divertir al personal.

De verdad que nos hemos planteado aquello de pensar una broma, una falsa noticia, una chanza de estas, para partirse oiga.

Total, que con tal propósito, me he puesto a pensar.

Pensando, me he dado cuenta de que, en vez de buscar una broma, algo que suene a chiste, casi resultaría más irónico reflejar una realidad que, una vez más, supera a cualquier ficción.

No me negará que suena a chiste que el Gobierno de España haya pagado un rescate a unos piratas, que nadie asuma haberlo pagado y que militares avezados no hayan sido capaces de acertar a disparar a un barco en medio de la más absoluta nada. O que, en plena negociación, surja un juez justiciero y quijotesco, y se ponga a recluir piratas. Por si fuera poco, el susodicho pirata se llama Willy. De coña.

Inocentada de esas de troncharse, podría ser que un partido azotado por la corrupción, presunta, de momento, enarbole la bandera del código de buenas prácticas, pero ya es genial que le haga la réplica respecto a lo de la corrupción, el partido del GAL, Filesa, Banesto, Rumasa y un largo etcétera.

No deja de ser divertido que aparezca un gobierno, que en medio de la mayor crisis de la historia en color de España, decida subir los impuestos y solucionar los problemas con algo llamada Economía Sostenible.

Atrás queda, pero sigue pareciendo inocentada pueril, que un empresario monte un restaurante, se acoja a la ley, se centre, cumpla, pague impuestos y demás y, de buenas a primeras y sin que cambie la ley, resulte ser ilegal.

Tampoco me negarán que resultaría hilarante que un gobierno, con lo que está cayendo, tenga al país sumido en un debate sobre el frente POLISARIO.

Suena a broma que se decida desenterrar a los muertos de la guerra civil, que se mueva cielo y tierra, sobre todo tierra, para rescatar los restos de Lorca y resulte que no esté, que el presidente de los empresarios haya cerrado su empresa y que los sindicatos sólo se manifiesten contra los empresarios.

Digno de titular en día de los Inocentes es que una niña de 16 años no pueda comprar cerveza pero pueda adoptar sin consentimiento paterno, que una ministra defienda a los miembros y a las miembras, que Camps se haya cargado a Ricardo Costa y Fabra siga en su puesto y que los etarras hagan huelgas de hambre.

Desencaja la mandíbula ver el cariz que ha cogido la casta política y el debate parlamentario, donde cada vez hay menos gente, en el parlamento, digo.

Para partirse es que una senadora defienda su austeridad al cobrar “solo” 6.000 euros, o que un estatuto de autonomía se quiera hacer dueño y señor de todo cuanto alcance su vista, como aquel imperio en el que nunca se ponía el sol.

A inocentada suena que un presidente de gobierno haga quinielas sobre cuándo saldrá una sentencia del tribunal constitucional, que la Vicepresidenta se inscribiera en el padrón de manera irregular y que una ministra de cultura, en su día no identificase el latín y saliese por peteneras con su famosa: ni dixi ni pixi, que hay que respetar más.

Digno del mejor humorista es que la SGAE cobre derechos de autor a la tuna, por los clavelitos que llevan en la boquita.

Como veis es más productivo repasar la actualidad que inventársela, aun cuando se trate de hacer reír, quizá más. Pero claro, siempre hay que buscar un titular, una frase, una inocentada en el día de los inocentes.

En lo personal, permitidme que me quede con una, que de no ser cierta, habría que inventarla, “la tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”.

Feliz día de los inocentes.

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