martes, 29 de diciembre de 2009

El Cañonero

Con permiso de la autoridad competente, puesto que el tiempo no lo impide, Dios Mediante permitidme que os cuente algo:

Va la cosa hoy de rarezas. Rarezas de esas de abrir mucho la boca y dejar que pase la vida y arrecie el temporal. Digo rarezas, porque no me negarás que no extraña ver al ministro del interior advirtiendo de que ETA planea un secuestro.

En principio podríamos pensar, no me escondo, yo lo pienso, que aquellos lodos traen estos fangos, que cada uno recoge lo que siembra. La debilidad, negociar, acceder a según qué cosas, provocan actitudes de esas que generan problemas venideros.

Poco a poco, sin saber bien cómo, pero hemos consentido que se de alas a gentuza como los etarras. En una manifestación, se escuchaba aquello de “sin pistolas no hay cojones”. Es un poco soez, quizá poco fino, pero refleja la realidad de unos pistoleros, de gente sin escrúpulo ninguno, sin principios, sin saber hacer nada sino chantajear, matar, asesinar a sangre fría.

Estoy seguro que no soy el único que disfrutaría, mucho, de echarse a la cara a alguno de esos lumbreras, de esos tan valientes que sólo hablan si tienen una pistola en las manos.

Eta es lo peor que tiene España y lo peor es que, España parece auspiciar que esto exista. Negociación, dicen. Diálogo, defienden. No señores, no. Hablar es para personas civilizadas, para gente que sabe hablar, para personas vaya. Los indeseables, la gentuza, los perros que sólo muerden no merecen nada.

Ojalá se muera ETA, nos deje en paz y se vayan con su música de disparos y bombas a otra parte. Huelgas de hambre. Con dos…razones. Huelga de hambre. Váyase usted a su casa, muérase o haga lo que quiera, pero déjeme vivir tranquilo, no pendiente de que cuatro cobardes decidan matar, extorsionar, secuestrar o lo que sea que se les ocurra.

En otro orden de cosas, quiero hablaros a esta hora de Miguel Barcala Candel. Este hombre es un poeta, criticado, casi vapuleado públicamente. ¿ Su delito? Hacer lo que tradicionalmente han hecho los poetas, criticar el poder establecido, luchar por sus ideales y defender lo que considera justo.

Miguel Barcalá Candel ha escrito un libro de poemas que se llama “el canto de cisne de un poeta” y se lo ha dedicado, en su subtítulo a Miguel Hernández. Los tolerantes, los defensores de la libertad de expresión, los que dicen haberse pasado la vida peleando por que cada cual pueda expresar libremente lo que considere, esos han boicoteado la presentación de su libro, le han insultado y han pedido que se vete este poemario.

Resulta que Miguel, en su libro, critica a Zapatero y claro, la libertad de expresión que defienden algunos, es al estilo Cubano. Con Cohiba y sin molestias. O sea, el tema es el siguiente: la libertad de expresión, las manifestaciones culturales críticas con el poder están muy bien, siempre y cuando no esté yo en el poder. Vamos, que defiendo la libertad de expresión, sí, pero la mía. Que defiendo la crítica, pero si no es a mí y que lucho por que cada cual defienda sus ideales, si coinciden con los míos.

El Delegado del Gobierno, el señor Peralta, dice que los trabajadores de los restaurantes afectados por la ley de costas, están “chantajeando” al hablar de los despidos. Genial. Enorme. Sin poner en duda lo que dice el señor Peralta, Dios me libre de dudar que si lo dice será verdad y hay chantaje, se me ocurre una solución óptima para todo esto.

Los empresarios, ayer los tuvimos aquí contándonos cómo están viviendo todo esto, no se ven capaces de mantener a sus plantillas al completo si reducen su volumen de trabajo al verse obligados a desmontar sus terrazas. Al parecer, el Delegado del Gobierno sí. El señor Peralta debe tener la fórmula, puesto que tilda de chantaje aludir a que va a haber despidos en los restaurantes. No me cabe la menor duda, Peralta tiene un plan. Como los buenos en las películas del oeste, “tranquilos, tengo un plan”.

Ni más ni menos, no nos compliquemos, tranquilos. Empresarios, trabajadores, que no se preocupe nadie, que el señor Peralta os va a explicar cómo tenéis que hacerlo para que no sobre personal, para que las plantillas de trabajadores puedan mantenerse pese a que os obliguen a desmontar las terrazas.

Sigue en marcha la guerra del agua. Lo sé, no entra en ninguna cabeza medio amueblada que se pueda hacer guerra con el agua, pues sí, se hace. Además, se politiza el agua y yo, sigo sin ver claro cómo puede ser que el agua, así, como tal, se afilie a un partido político. Me dan ganas, muchas, de preguntarle al presidente del gobierno, al señor Zapatero, ya sabemos que la tierra no pertenece a nadie salvo al viento, pero y el agua? De quién es el agua? Porqué no llega a la Comunidad Valenciana? Será de las estrellas, del sol, de la luna, de los animales, de los castellanos o de los catalanes? Quizá de los baturros? Presidente, sáqueme de dudas, que vivo sin vivir en mí y muero porque no muero.

El asunto del agua tiene a más de uno sin dormir, básicamente, fíjate que tontería, porque la necesitan para regar los campos, para mantener vivo un sector, el de la agricultura, que sigue creando empleo, pese a la crisis. Pero vamos, que con tiempo, con calma, que no se me estrese nadie por querer solucionar demasiado rápido un problema que, total sólo perjudica a los valencianos.

Insisto, no acabo de ver yo muy claro eso de que el agua se salga de los ríos y se vaya a los colegios electorales a votar.

Se ha apagado la luz de uno de esos artistas que ha sido criticado por muchos en vida, pero alabado por todos ahora que no está.

Con Joan Monleon se nos va uno de los grandes. Polifacético artista, de los pies a la cabeza hacía ironía, sorna, algarabía por donde pasaba. Era uno de esos a los que nadie admitía ver, seguir o admirar y a los que todos veían, admiraban y seguían.

Cine, teatro, televisión, música, horchatas servidas con la alegría de quien se hizo a sí mismo, en tiempos difíciles, en la Valencia complicada, en la Valencia en Blanco y Negro.

Se coló en nuestros hogares en los últimos 80 y primeros 90 con su show, con el show de Joan Monleón, con el universo que creó con maestría, plagado de monleonetes y presidido por su paella rusa.

De todos los pueblos de la Comunidad Valenciana llegaban personas, con ganas de participar en aquel mundo paralelo que había creado Monleon.

Se nos ha ido Joan Monleón y como digo, con él se nos ha ido una parte de todos nosotros, nuestros sainetes, su gracia, su manera de llenar el escenario y de entretener riéndose de sí mismo para ser capaz así de reírse de todo y con todos.

Seguro que allá donde esté la alegría ha llegado y ya está levantando a todos con su particular visión de las cosas. Descanse en paz.

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