lunes, 4 de diciembre de 2006

Fé en los delanteros...

En mi caso, desde mi prisma y con mi percepción de la vida y el deporte, he de decir que yo tengo mucha fé a La Geperudeta, pero a poco más.

Lo cierto es que no hay motivos que nos lleven a querer confiar en que en la plantilla del Levante UD hay suficientes mimbres para hacer una buena cesta. Cortita y al pie, no tenemos pruebas y no hay vueltas que darle al asunto.

En principio mucha ilusión, muchas buenas palabras, intuiciones...pero después de más de 3 meses de competición uno se da cuenta de que no hay como mirar los fríos números para concluir que hay que cambiar algo. Que los delanteros no funcionan y que eso está minando los resultados del equipo. Por seguir con los números, con los datos, con las famosas estadísticas, el Levante sigue siendo uno de los equipos que más llega a la portería contraria, pero se queda en eso, en llegadas y poco más.

No es normal que un recién ascendido sea de los equipos que más ocasiones genera, pero lo que aún es menos normal es que creando tantas situaciones de peligro no haya NADIE que marque goles.

Lo dicho, FÉ a La Geperudeta, para lo demás, me quedo con los datos objetivos.

Los cambios funcionaron, pero Riga debió seguir

Lo cierto es que si uno se pone a analizar, así en frío y con tiempo de por medio, lo que pasó el sábado en el Ciudad de Valencia, llega a una conclusión que no por manida deja de ser evidente: al Levante le falta gol.
Juan Ramón López Caro puso de su parte e intentó aplicar soluciones ante la evidente carencia anotadora de este equipo; Riga y Nino. Apuesta definida pero nunca definitiva para tratar de enfervorecer a una afición ávida de muchísimas cosas, pero sobre todo de goles. En principio las cosas no parecían salir puesto que el gol no sólo no llegaba, sino que al que suscribe, entre otros tantos, se le empezaban a terminar las uñas que morder ante la falta de acierto de Riga.
Ocasiones, intentos, controles demasiado largos y un amplio repertorio de "UYS" de toda condición que generaron que, poco a poco, la parroquia granota fuera creyendo cada vez más que ganarle al Barça (al menos empatar) era más que posible. En esas estábamos todos, acordándonos de Riga y de su peculiar manera de jugar al fútbol, pero convencidos que "Tracy Chapman" tenía un buen día, el gol tenía que llegar.
El resto de la película, conocida de sobra. López Caro mueve el banquillo y los recambios (Kapó y Ettien) revolucionan el partido. Casta, empuje, coraje...el personal metidísimo en el partido y a punto de ganarle al campeón de Europa...
Por cierto, agradecería, de todo corazón, que alguien me dé un argumento convincente (Míster, usted ya sabe que le respeto muchísimo, pero la sala de prensa no es su fuerte...) de porqué Nino merecía seguir en el campo y Riga salir. En fin, que todo llega y que el Gol, esperemos, también.