jueves, 3 de diciembre de 2009

El Cañonero

Con permiso de la autoridad competente, puesto que el tiempo no lo impide, Dios Mediante dejadme que os diga algo:

Hablar de dinero siempre es vulgar. Es una máxima de esas que marca lo elemental de las normas básicas del “saber estar”, claro, del “saber estar” de los que no tienen problemas de pecunio. Digo que es vulgar, horrendo, no sé, como feo. Últimamente, lo de hablar de dinero está como muy de moda, ya sabes, a la orden del día. Uno te cuenta que cobra 800 euros de paro y se le acaba en febrero, el otro que con 700 no llega a pagar ni la letra y que han despedido a su mujer, que no tenía ni contrato, el de más allá te habla del problema que tiene porque, como es autónomo, le deben casi 7000 euros y ha tenido que pagar el IVA…y ayer, la flamante senadora Pajín, doña Leire, nos dejó boquiabiertos, “solo cobro 5.000 euros”.

Evidentemente que la buena señora, lo que pretendía era aclarar que no duplicaba salario, es decir, que no cobraba por lo que hacía antes y además por lo que, se supone, va a hacer ahora. Aclaraba Leire que ella no es como aquellos que han llegado a acumular decenas de cargos, con sus respectivos sueldos. Por ahí bien, correcto, encomiable e incluso admirable, si me apuras, que la señora Pajín, doña Leire, cobre por su trabajo sin aprovecharse de las circunstancias. Claro, el problema es que, sin quererlo, ha puesto el acento en un asunto que, con lo que llueve en este país, escama al más pausado de cuantos pateamos las calles, con las manos en los bolsillos, auricular y radio.

5.000 euros.

5.000 euros, claro, pero al mes. 5000 euros, que salen de esos bolsillos que llenamos con las manos mientras pateamos las calles con, o hasta sin auricular y radio. No es personalizar, no es cuestión de lo que cobra Leire Pajín, ni es cuestión, esta tampoco lo es, política ni politizable. Esto es cuestión de sentido común, de sentir que algo no cuadra, cuando, al menos un españolito, el que te habla, yo, yo mismo, opina que es absolutamente desmesurado, fuera de lo recomendable, “exagerao” que los políticos anuncien a bombo y platillo, como muestra de honradez, que “solo cobro 5.000 €”.

Insisto en que esto no es, ni pretende serlo, una crítica a la senadora Pajín, de verdad que no. Es, simplemente, que no me cuadra y lo siento, de verdad que lo siento, porque, indudablemente, lo ideal sería que los ciudadanos estimásemos conveniente, acertado y adecuado a su labor el sueldo de nuestros dirigentes, pero claro, es que, perdón por la licencia, pero es que hay más de uno que debería hasta pagar por sentarse en según qué poltronas y aparecer en según que fotos.

El otro día hablamos de Jorge Alarte, líder, creo, del PSPV. Digo creo porque leo que, precisamente en el acto de nombramiento de la senadora Pajín, en realidad alrededor del mismo, se produjo algún que otro contacto entre los “pesos pesados” del PSOE, que no terminan de tener claro que Alarte sea el ideal para ganar las elecciones en la Comunidad Valenciana.

Precisamente hoy, hablando de Alarte, se va a ver apoyado por José Blanco, para ver si entre los dos son capaces de arreglar el empastre de la demanda que incluye a grandes empresarios y que, ha supuesto, demandas varias en dirección contraria, es decir, apuntando a Blanquerías.
Cambiando de tema, lo de la educación ya sabemos que anda pachucho tirando a mal. Que los alumnos fatal, los profesores peor y las aulas regular. Pues parte de la solución, al parecer, pasa por quitar cosas de las paredes. Que sí que sí, que el problema es que distrae, que impide centrarse, que molesta y por eso el 45% de los alumnos de secundaria repiten algún curso. Por eso, se prepara un ley que obligue a retirar las cruces de las paredes. No tengáis la más mínima duda, Gabilondo, el ministro, no el otro, ya ha encontrado el modo de arreglar los problemas de la educación, retirar los crucifijos. Por otro lado, hay un director de instituto, que pensó en otra alternativa, colgar boca abajo la foto de Font de Mora…

Yo no sé qué tienen las paredes, que todas las soluciones pasan por ahí. Yo, por si acaso, voy a colgar un cartelito, en forma de cruz pero boca abajo, en el que diga “solo voy a cobrar 5.000 euros”.

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