Con permiso de la autoridad competente, puesto que el tiempo no lo impide, Dios Mediante, dejadme que os diga algo:
Lunes de puente, mañana la Inmaculada. Uno de esos días en los que lo que te pide el cuerpo es pasear por las calles de nuestra ciudad y fijarse en cuantos viandantes te encuentras. Hace algún tiempo esto de los puentes no era cuestión habitual. Eran muy pocas las empresas que daban descanso en estas ocasiones, pero claro, los tiempos y las circunstancias empujan al cambio.
El actual estado de las cosas, provoca que las calles, salvo las de zonas comerciales, estén vacías. La crisis, la maldita crisis, hace que sea recomendable para empresarios y trabajadores, dejar de verse las caras, en días como el presente. No hay faena, no hay marcha.
Donde al parecer no deja de “haber marcha” es en el círculo más íntimo de nuestra política. Son malos tiempos para los líderes tanto del PP como del PSOE en la Comunidad Valenciana. En lo que respecta a Camps, los rumores sitúan a Alberto Fabra, alcalde de Castellón, como alguien “bien visto” desde la dirección nacional del partido para acercarse al entorno de la dirección regional del partido.
Gürtel se ha cobrado sus víctimas políticas, de momento mar en aparente calma, pero a nadie se le va de la cabeza la película esta de George Clooney, en la que cuando parece que han superado la tormenta, una ola de esas, de peli apocalíptica voltea el barquito y se ahogan todos. Da la sensación que en el seno del PPCV hay más de uno que no termina de respirar tranquilo y, algún otro, que se frota las manos esperando que llegue un tsunami que cambie la faz del partido…tiempo al tiempo.
En la acera de enfrente tampoco andan las cosas mucho más tranquilas. Sabemos todos que en la calle Blanquerías hace ya muchos años, demasiados para pensar en alternancia política en la Comunitat, que no encuentran a alguien que “tire del carro”. Lerma acabó como acabó y desde entonces, ni penas ni glorias, Joan Ignasi, gente así y lo último es Alarte.
Jorge Alarte no parece tener demasiados amigos en su partido. La confianza es algo que, o simplemente llega, o se gana a pulso. Alarte no consigue ni una cosa ni otra. Desde dentro, en el propio PSPV, no las tienen todas con que don Jorge pueda ganar unas elecciones y, como es lógico, esto empuja a que se planteen lo adecuado de que se erija como candidato a la presidencia de la Generalitat.
La senadora Pajín, doña Leire, ha irrumpido fuerte, muy fuerte en el imaginario socialista. En Madrid tiene más partidarios, que la conocen vamos, algo de lo que no está muy seguro ni el propio Alarte. Aquí en la Comunitat, la cosa, qué quieres que te diga, las opiniones se reparten entre los que defienden aquello del congreso que tuvo lugar hacen bien poco, resultado del cual Alarte pasa a la primera fila y los que, conscientes de que es necesario aprovechar la debilidad actual del PPCV, se convierte en imperativo ejercer una oposición más, cómo decirlo, más al estilo Pajín.
Que la Comunidad Valenciana no es, precisamente, el “ojito derecho” del Gobierno Central es evidente. Desde hace algunos años, especialmente desde que Esperanza Aguirre y Gallardón aprovechan la mínima para tirarse los trastos a la cabeza, la Comunidad Valenciana es uno de los grandes centros neurálgicos y estratégicos del PP. Desde Moncloa, se es consciente de este dato y, por desgracia para los ciudadanos, se sitúa a la Comunitat a la cola en materia de inversiones y demás. El último ejemplo al respecto va de sanidad. Cifra la Generalitat en 6.000 millones de euros la deuda del Gobierno con nuestra región. Lo dijo Manuel Cervera, conseller de Sanidad. Entre tanto, aprovechó Antonio Clemente para vincular a De la Vega, vice por la gracia de Dios, como “cómplice de esta discriminación”.
Sigue el tema de la fusión de las cajas en ristre. La última en hablar al respecto es la portavoz de Econmía del PSPV en les Corts, Cristina Moreno. Dice que Gerardo Camps, “hace temblar la CAM cada vez que habla”. Pues no lo pongo en duda, debe hacer temblar la CAM, porque, lo que es a los ciudadanos, cada vez nos importa menos todo esto de las cajas, especialmente desde que, por desgracia, se ha convertido en una nueva arma arrojadiza de nuestros políticos.
Otro de los asuntos del día es la polémica por el Valenciano. Una estudiante suspendida por negarse a responder en Valenciano, y un centro de salud que se niega a utilizar nuestra lengua. Unos por exceso y la otra por defecto, pero lío, al fin y al cabo.
Y digo yo, ¿no son oficiales ambos? Pues que cada uno haga lo que entienda mejor y nos dejen de polémicas de esas de telefilme político.
Yo, como el anuncio, “iba para hombre y me quedé en mono”
Lunes de puente, mañana la Inmaculada. Uno de esos días en los que lo que te pide el cuerpo es pasear por las calles de nuestra ciudad y fijarse en cuantos viandantes te encuentras. Hace algún tiempo esto de los puentes no era cuestión habitual. Eran muy pocas las empresas que daban descanso en estas ocasiones, pero claro, los tiempos y las circunstancias empujan al cambio.
El actual estado de las cosas, provoca que las calles, salvo las de zonas comerciales, estén vacías. La crisis, la maldita crisis, hace que sea recomendable para empresarios y trabajadores, dejar de verse las caras, en días como el presente. No hay faena, no hay marcha.
Donde al parecer no deja de “haber marcha” es en el círculo más íntimo de nuestra política. Son malos tiempos para los líderes tanto del PP como del PSOE en la Comunidad Valenciana. En lo que respecta a Camps, los rumores sitúan a Alberto Fabra, alcalde de Castellón, como alguien “bien visto” desde la dirección nacional del partido para acercarse al entorno de la dirección regional del partido.
Gürtel se ha cobrado sus víctimas políticas, de momento mar en aparente calma, pero a nadie se le va de la cabeza la película esta de George Clooney, en la que cuando parece que han superado la tormenta, una ola de esas, de peli apocalíptica voltea el barquito y se ahogan todos. Da la sensación que en el seno del PPCV hay más de uno que no termina de respirar tranquilo y, algún otro, que se frota las manos esperando que llegue un tsunami que cambie la faz del partido…tiempo al tiempo.
En la acera de enfrente tampoco andan las cosas mucho más tranquilas. Sabemos todos que en la calle Blanquerías hace ya muchos años, demasiados para pensar en alternancia política en la Comunitat, que no encuentran a alguien que “tire del carro”. Lerma acabó como acabó y desde entonces, ni penas ni glorias, Joan Ignasi, gente así y lo último es Alarte.
Jorge Alarte no parece tener demasiados amigos en su partido. La confianza es algo que, o simplemente llega, o se gana a pulso. Alarte no consigue ni una cosa ni otra. Desde dentro, en el propio PSPV, no las tienen todas con que don Jorge pueda ganar unas elecciones y, como es lógico, esto empuja a que se planteen lo adecuado de que se erija como candidato a la presidencia de la Generalitat.
La senadora Pajín, doña Leire, ha irrumpido fuerte, muy fuerte en el imaginario socialista. En Madrid tiene más partidarios, que la conocen vamos, algo de lo que no está muy seguro ni el propio Alarte. Aquí en la Comunitat, la cosa, qué quieres que te diga, las opiniones se reparten entre los que defienden aquello del congreso que tuvo lugar hacen bien poco, resultado del cual Alarte pasa a la primera fila y los que, conscientes de que es necesario aprovechar la debilidad actual del PPCV, se convierte en imperativo ejercer una oposición más, cómo decirlo, más al estilo Pajín.
Que la Comunidad Valenciana no es, precisamente, el “ojito derecho” del Gobierno Central es evidente. Desde hace algunos años, especialmente desde que Esperanza Aguirre y Gallardón aprovechan la mínima para tirarse los trastos a la cabeza, la Comunidad Valenciana es uno de los grandes centros neurálgicos y estratégicos del PP. Desde Moncloa, se es consciente de este dato y, por desgracia para los ciudadanos, se sitúa a la Comunitat a la cola en materia de inversiones y demás. El último ejemplo al respecto va de sanidad. Cifra la Generalitat en 6.000 millones de euros la deuda del Gobierno con nuestra región. Lo dijo Manuel Cervera, conseller de Sanidad. Entre tanto, aprovechó Antonio Clemente para vincular a De la Vega, vice por la gracia de Dios, como “cómplice de esta discriminación”.
Sigue el tema de la fusión de las cajas en ristre. La última en hablar al respecto es la portavoz de Econmía del PSPV en les Corts, Cristina Moreno. Dice que Gerardo Camps, “hace temblar la CAM cada vez que habla”. Pues no lo pongo en duda, debe hacer temblar la CAM, porque, lo que es a los ciudadanos, cada vez nos importa menos todo esto de las cajas, especialmente desde que, por desgracia, se ha convertido en una nueva arma arrojadiza de nuestros políticos.
Otro de los asuntos del día es la polémica por el Valenciano. Una estudiante suspendida por negarse a responder en Valenciano, y un centro de salud que se niega a utilizar nuestra lengua. Unos por exceso y la otra por defecto, pero lío, al fin y al cabo.
Y digo yo, ¿no son oficiales ambos? Pues que cada uno haga lo que entienda mejor y nos dejen de polémicas de esas de telefilme político.
Yo, como el anuncio, “iba para hombre y me quedé en mono”

No hay comentarios.:
Publicar un comentario