Alguna vez al que suscribe le gusta aquello de sentarse delante de la pantalla y ver una buena película, una regular o incluso una mala. Al frente de lo cinéfilo (escaso) se encuentra un objetivo primario como es ver reflejada la realidad en un pantallón.
Total, que no hace mucho que en uno de esos canales (millones desde la bendita llegada de la TDT) que ofrecen películas antiguas, buenas, malas o regulares. Cuando Harry encontró a Sally, película que seguro habrá visto la mayoría. Estaba yo en uno de esos días reflexivos y me puse a comparar. En el Levante UD desde hace algún tiempo no hay muchas "grandes parejas", hasta ahora. Abel Resino y Juan Sabas forman una de esas parejas perfectas en el mundo del fútbol. La tempestad y la calma, el rayo y el trueno, la cervecita fresca y las olivas rellenas...no sé, cada cual que visualice su pareja favorita.
Juan Sabas es uno de esos hombres al que vale la pena conocer, tener la oportunidad de compartir minutos de charla y café, o mejor, por qué no, horas de litro y jarra (maestro Carreter dixit). Divertido, amable, sincero...se pueden decir muchas cosas de Sabas, pero hay una que prevalece y, creedme, en el mundo del fútbol es significativo, Juan Sabas es buena gente, que visto lo visto es muchísimo.
Por su parte Abel Resino tiene la cautela de un hombre de experiencia en la vida. Digo en la vida porque vida y fútbol son conceptos que se entrelazan de modo indisoluble en la vida de Abel. Charlando con él uno se da cuenta de los "kilómetros" que lleva a la espalda. Del camino recorrido y de lo paradógico de encontrarse a sí mismo reconociéndose novato en esto del fútbol. Con voz profunda y mirada directa Abel Resino ha sabido ganarse la confianza y el respeto de un vestuario, el del Levante, que poco a poco empieza a consolidarse en la máxima categoría del fútbol español.
Buena pinta, sí señor. Buena pinta y mejores augurios para una temporada que empieza con la dirección de dos fenómenos, por supuesto dentro y fuera del fútbol. A lo que íbamos al inicio, que en la peli que veía el otro día, todo empezó a fucionar cuando Harry encontró a Sally. Quién es Harry y quién es Sally, eso os lo dejo a vosotros.
miércoles, 25 de julio de 2007
jueves, 24 de mayo de 2007
Edu, su lesión y un viaje a Brasil
Todos nos estremecimos cuando vimos caer a Edu Gaspar con tremendo gesto de dolor que ya presagiaba que algo no andaba bien en su rodilla. Era un gesto que nos traía recuerdos demasiado familiares y demasiado recientes. Se confirmó lo peor y el jugador debería estar seis meses de baja. Tras la confusión y desazón iniciales se tomó la decisión de que el jugador viajaría a Brasil, donde debía recuperarse en casa y con todas las comodidades; asistido por sus médicos de confianza. Pañuelos de despedida en el aeropuerto y deseos de pronto regreso y fugaz recuperación.
Los problemas empezaron cuando Edu regresó, en el teórico ecuador de su recuperación y hablando de dietas y falta de peso. A partir de ahí, en un año en el que las lesiones, al margen de lastre para el equipo, son tema tabú.
Total que se arma el lío y Edu se vuelve a Brasil a seguir con su recuperación. Pasan los meses y cuando ya nadie se acordaba del jugador que fuera llamado John Smith, resulta que aparece. Llega procedente de Brasil, llega después de seis meses y llega......¿lesionado? Algo raro pasa. Recapitulemos: un jugador se lesiona y decide irse 6 meses a Brasil para recuperarse, viene a los 3, se queja de que estaba muy flaco cuando se lesionó, se vuelve a marchar, al cabo de tres meses más regresa a Valencia lesionado. Resulta que ahora es que tenía una lesión, al margen de lo que fue a tratarse a Brasil, que no era la misma, que debía haber sido intervenida...En resumen, que Edu sigue lesionado. Si es lo mismo o no, qué queréis que os diga, ni soy médico ni tengo especiales ganas de serlo, por lo que, me permitiréis que no entre a valorar tal cosa.
El asunto es grave. Edu se va 6 meses a Brasil, vuelve lesionado y aquí no pasa nada. Quien lo entienda que me lo explique.
Los problemas empezaron cuando Edu regresó, en el teórico ecuador de su recuperación y hablando de dietas y falta de peso. A partir de ahí, en un año en el que las lesiones, al margen de lastre para el equipo, son tema tabú.
Total que se arma el lío y Edu se vuelve a Brasil a seguir con su recuperación. Pasan los meses y cuando ya nadie se acordaba del jugador que fuera llamado John Smith, resulta que aparece. Llega procedente de Brasil, llega después de seis meses y llega......¿lesionado? Algo raro pasa. Recapitulemos: un jugador se lesiona y decide irse 6 meses a Brasil para recuperarse, viene a los 3, se queja de que estaba muy flaco cuando se lesionó, se vuelve a marchar, al cabo de tres meses más regresa a Valencia lesionado. Resulta que ahora es que tenía una lesión, al margen de lo que fue a tratarse a Brasil, que no era la misma, que debía haber sido intervenida...En resumen, que Edu sigue lesionado. Si es lo mismo o no, qué queréis que os diga, ni soy médico ni tengo especiales ganas de serlo, por lo que, me permitiréis que no entre a valorar tal cosa.
El asunto es grave. Edu se va 6 meses a Brasil, vuelve lesionado y aquí no pasa nada. Quien lo entienda que me lo explique.
Intensidad perdida
Acaba de decir Salva Ballesta, jugador del Levante, ex pichichi y ex otras muchas cosas, que "si el Levante hubiera entrenado toda la temporada con tanta intensidad (como hoy lo ha hecho) no estaríamos en la situación en la que nos encontramos ahora".
A primera vista razón no le falta, la intensidad suele ir ligada a la competitividad y ésta al rendimiento. Pero claro, ¿cómo quedarse ahí? no no. No podemos, no debemos quedarnos en el plano superficial de una afirmación (no ausente de perogruyo) tan contundente como la que aquí analizamos. Vayamos más allá: el problema, la cuestión es ¿por qué no se entrena siempre con tanta intensidad? o mejor, ¿esconde alguna oscura intención bajar el nivel de los entrenamientos? ¿sale alguien beneficiado con unos entrenamientos "a medio gas"? Por partes...
En primer lugar hay que ser justos con lo visto hasta hoy. López Caro con sus métodos y Abel con los suyos han intentado a lo largo de esta temporada que toca a su fin conseguir un objetivo que se encuentra, por fin, al alcance de la mano. El problema es grave: intensidad, compromiso, actitud...No se pretende transmitir la idea de un equipo roto, un vestuario carente de espíritu colectivo, no es eso.
Tampoco hablamos de una guerra de guerrillas, de clanes que batallan por marcar el territorio, sumar enteros, derrotar oponentes y realizar conquistas, tampoco se trata de esto.
Ni tan siquiera el problema gira en torno al ego de algunos, recordemos que hay quien ha dicho repetidas veces que ha jugado semifinales de Champions, un ego que le impide trabajar en beneficio colectivo, no.
El problema se llama relajación. Relajación entendida en el sentido más estricto de la palabra. La relajación de quien sabe que lo tiene todo hecho, todo pagado y que sólo por pasar le saludan. Es un problema grave, como decíamos. Resulta que hay quien piensa que "todo vale", que todo da igual, que no hay mayor problema que combinar zapatos, cinturón y reloj.
El respeto, como el sueldo hay que ganárselo, hasta ahí todos de acuerdo, pero coincidermos en que al margen de lo expuesto, las entidades y la afición que va detrás de ellas, deben ser respetadas. Pues eso, que más respeto, más goles, más intensidad, más casta......en una palabra más PROFESIONALIDAD.
lunes, 2 de abril de 2007
Destino escrito...
SI uno se pone a analizar, aunque sólo sea un poco, la marcha de el Levante esta temporada en la Liga de las estrellas resulta evidente que con las irregularidades, cambio de entrenador, fichajes que funcionan mal, otros que no terminan de arrancar, debates internos sobre la implicación.....vamos, que la cosa debería pintar mal.
Pues nada, que el Levante sigue sin entrar en puestos de descenso y tiene opciones de dejar a cinco puntos al equipo que marca la línea hacia la categoría de plata. No sé si cuestión de suerte, de fortuna, o si, Baal (el dios de Aníbal Barca) ha propiciado que el Levante este año se quede en Primera División, pero el caso es que parece que existe una alineación de todas las circunstancias que deben concurrir para que todo siga igual, me expico: después de 6 partidos y 7 semanas singanar, la lógica haría pensar en que los rivales habrían recortado puntos, que las perspectivas de permanencia disminuirían...de eso, nada. Todo sigue igual. Nada cambia y esto del fútbol ha provocado que la semana próxima, ganándole al Betis y siempre y cuando el Valencia gane en San Mamés, podría incrementarse la distancia con el descenso hasta los cinco puntos, vamos, que entraríamos en la barrera psicológica de los dos partidos de margen....de locos.
El caso es que parece que el destino esté escrito y que en esas líneas, le Levante se queda en primera, coquetea con la elite y sigue adelante en su sueño ser grande.
Pues nada, que el Levante sigue sin entrar en puestos de descenso y tiene opciones de dejar a cinco puntos al equipo que marca la línea hacia la categoría de plata. No sé si cuestión de suerte, de fortuna, o si, Baal (el dios de Aníbal Barca) ha propiciado que el Levante este año se quede en Primera División, pero el caso es que parece que existe una alineación de todas las circunstancias que deben concurrir para que todo siga igual, me expico: después de 6 partidos y 7 semanas singanar, la lógica haría pensar en que los rivales habrían recortado puntos, que las perspectivas de permanencia disminuirían...de eso, nada. Todo sigue igual. Nada cambia y esto del fútbol ha provocado que la semana próxima, ganándole al Betis y siempre y cuando el Valencia gane en San Mamés, podría incrementarse la distancia con el descenso hasta los cinco puntos, vamos, que entraríamos en la barrera psicológica de los dos partidos de margen....de locos.
El caso es que parece que el destino esté escrito y que en esas líneas, le Levante se queda en primera, coquetea con la elite y sigue adelante en su sueño ser grande.
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