miércoles, 25 de noviembre de 2009

El Cañonero

Con permiso de la autoridad competente, puesto que el tiempo no lo impide, Dios mediante permitidme que os diga algo:

Asisto, asistimos, atónitos al espectáculo, lamentable, dantesco de cuanto está aconteciendo estos días en nuestro país. Me refiero al asunto de los alcaldes asesinados, al de Fago y al de Polop. Ambos casos escaman. Respecto al asunto de Fago, llevamos algunas semanas frotándonos los ojos para intentar comprender lo de Mainar. Lo de Polop, con el curso que han cogido los acontecimientos, le hacen a cualquier hijo de vecino replantearse en qué país vivimos, en qué sociedad nos toca vivir y, asuntos tan básicos como replantear las bases más elementales del evolucionismo Darwinista. Como especie, qué quieres que te diga, la sensación es que más que evolucionar, involucionamos. Que vamos a menos, vaya.

Qué está pasando en España, para que se asesine a Alcaldes. Lo siento, pero, al menos el que suscribe pasa de caer en la trampa de politizar esto. Que no, que ya hablé ayer de eso y me niego rotundamente a poner colores políticos a algo tan grave. Ni podíamos llegar a menos ni los políticos a más. Espero que no suceda, aunque, tristemente creo que empieza a intuirse que sucederá.

La leyenda cuenta que un arriero andaba por Sierra Morena, un arriero que llevaba a un burro moribundo, ya que era lo único que poseía para trabajar y mantener a su numerosa familia. "El Tempranillo" le propuso que comprara la mula del herrero de la zona por 1.500 reales que él mismo le daba. El arriero compró la mula, y unos bandoleros fueron al día siguiente a pedir al herrero los 1.500 reales, a lo que éste tuvo que acceder al decir los bandoleros que venían de parte del "Tempranillo". No nos confundamos, que “el tempranillo” era un bandolero, faca en ristre, que si la ocasión lo requería no dudaba en matar.

Esto pasaba en el siglo XIX, pero me temo que los tiempos de Sierra Morena vuelven a asomar.

El sector de la sanidad, como casi siempre, es el epicentro del debate de las privatizaciones. El PSOE defiende legislar contra la privatización de los servicios sanitarios, de su gestión, claro está. Se trata de un asunto que genera controversia. Digo, que genera dudas por aquello de encontrar, cotidianamente, experiencias de gestión privada cuyos resultados son más que aceptables, como el caso de Alzira o Dénia. Dará que hablar, como siempre lo ha dado.

Otro de los asuntos que marcan el día a día de nuestra política, es aquello del precio de los apoyos políticos. Mi duda, quizá la tuya también, es sencilla de enunciar pero de compleja respuesta. Hasta qué punto es lícito, que legal ya sé que es, venderse ante lo que sea necesario, por aquello del apoyo parlamentario? Hasta dónde se puede llegar, qué presiones deben soportarse y cuáles no. Saco el asunto, porque, en semanas pasadas, hemos visto el tejemaneje del ir y venir de votos por los presupuestos. Como la canción del último de la fila, “tanto tienes, tanto vales”. Ahora el tema va de Fabra, que aprieta al Condell para que apoye un parque temático…Lo dicho, tanto tienes…

Hoy, especialmente hoy, queremos defender, reivindicar que agredir, acosar, maltratar a una mujer es, además de un delito, un síntoma de vileza y de un cobarde superlativo. El tío que le pega a su mujer, no merece nada, ni respeto, ni esfuerzo alguno por reintegrarle en una sociedad en la que ya no le queremos. Su fortuna, nuestra desgracia, es que las leyes son para todos, y el estado de derecho garantiza los derechos de todos, aunque no los merezcan.

Por cierto, hoy también sería un buen día para replantearse lo de la existencia del ministerio de igualdad, la paridad, etc…Solo replantearselo, no se trata de criticar, de eliminar, de difamar…nada, solo sentarse y pensar un poco al respecto. Quizá alguien concluya, como yo, que la paridad es más machista que la imparidad. Aunque, puede que sea yo el que no entiende…

Con el recuerdo del Tempranillo, con ese empezamos hoy. A ese, por otro lado se le veía venir, otros, deberían morar en la serranía, con faca al cinto y manta al hombro y, sin embargo…coche oficial y escolta…

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