jueves, 19 de noviembre de 2009

El Cañonero

Las batallas se ganan o se pierden, no existe el término medio del empate cuando de medir fuerzas se trata. Uno vence o le vencen, ni más ni menos. Repasando los últimos acontecimientos me pregunto si las golondrinas, lo de oscuras cada uno que decida, volverán a colgar sus nidos en mi balcón, o en el tuyo, o en cualquier balcón, o aunque sea en una ventanita, de esas de galería pequeña de piso moderno.

Los marineros del Alacrana ya están libres, de camino a sus casas y el presidente del gobierno dedicó palabras de agradecimiento al jefe de la oposición. Entre tanto, un debate asoma en el horizonte de las esferas ciudadanas, ¿se debe pagar un rescate a unos terroristas? ¿qué diferencia hay entre pagar a unos piratas y negociar con los que solo saben hablar el idioma de las pistolas?

Es cierto que, ya lo dijo aquél, al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Pues eso, que no se debe volver a pisar.

¿Os habéis parado a pensar unos minutos sobre Ricardo Costa? Las últimas noticias versan sobre un posible reencuentro entre el que fuera dirigente y el partido. Algo falla. O la velocidad apremió en exceso, o la reflexión brilló por su ausencia. Los ciudadanos, los que pagamos, en definitiva, asistimos atónitos a la evolución de cuanto sucede sin terminar de comprender. ¿a quién asiste la razón? O acaso se trata de una sinrazón de esas paradigmáticas…

El PSPV se olvidó de dar poderes al procurador para llevar el asunto de la famosa demanda, manda huevos, que dijo el ministro. Nuevo ejemplo, las prisas…

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