Con permiso de la autoridad competente y puesto que el tiempo lo permite, Dios mediante dejadme que os diga algo:
Malos tiempos para los que creen en la política como hecho diferencial de una sociedad evolucionada. Digo malos tiempos, por no decir que se ha convertido en cuestión de crédulos esto de la política. Me explico. Como seguramente sabréis, la vicepresidenta primera del gobierno de España, a la sazón la inefable María Teresa Fernández de la Vega, anda metida en un jaleo de esos que hacen ver cómo y cuándo tomó el más pintado sus valores. Trata el tema de padrones, de padrones, sí, pero de los municipales, nada de pimientos u otro tipo de fetichismos al más puro estilo Paco Clavel.
La susodicha, vice por la Gracia de Dios, parece ser que se empadronó en Beneixida de un modo, dice una sentencia, irregular. Pues bien, la respuesta, la defensa de De la Vega, es algo así como “para qué lo cuentas”. Es decir, aquí nadie habla de si está bien o mal aquello de cometer irregularidades, aquí el tema es que no quiere que se cuenten las cosas que hace mal. Sí señor, señora, señorita, humana, humano, persona, persono. Como los quinceañeros de hoy, “yo, mientras no me pillen…”
Entre tanto, el PSPV, que, por cierto lejos de cerrar filas empieza a mostrar su disconformidad con la vice, pide que se publique en “la web” la relación de los bienes de los diputados. Digo yo, que antes de publicarlos, habrá alguien que se preocupe de cerciorarse de que no se cometen atentados a la inteligencia del españolito de a pie, mostrando patrimonios tan escasos que dan ganas de aplicar aquello de “siente a un pobre en su mesa” a alguno de nuestros políticos. De esos políticos tan nuestros que, como la canción, “me pongo colorado cuando me mira”.
Francisco Camps ha ido a Munich para “impulsar y ampliar las relaciones comerciales con Alemania” y el PSPV, a través de María Isabel Lloret, que es portavoz de Turismo, habla de la visita como “una farsa promocional turística”. Que no es que yo opine lo contrario, aunque de hecho lo opino y creo firmemente que es necesario realizar cualquier esfuerzo para tratar de ayudar al empresariado valenciano, pero el asunto es otro. El tema es que, claro, a uno le provoca sonrojo de esos de risa, carcajada, descojono (con perdón) reprimido, que hable de “farsa promocional” el partido de un señor que, en claro síntoma de compromiso con la alianza de civilizaciones, se ha ido por el mundo a ver si pone paz entre israelíes y palestinos. Os imagináis, en plena franja de Gaza, contingentes palestinos por babor, ejército israelí a estribor y allá a su frente, viento en popa, aunque sea a media vela, Zapatero mediando: “talante señores, talante y alianza de civilizaciones” Sería como en los tebeos, sí, tebeos que eso de cómics me suena raro, de 13 rue del percebe, donde entre el tendero de la picaresca, el ladrón honrado y el moroso huidizo, la portera se empeñaba en tener el patio limpio, bien limpio, como los chorros del oro.
Es curioso, las cosas que tienen los políticos. Que España se nos hunde, que no hay dinero para nada, que los empresarios regular tirando a mal y los trabajadores pachuchos tirando a peor, pues ya está, fiestón. Rollo pocholo, fiestón, mochila y caravana. ¿Crisis, qué crisis? Además de no existir, está a punto de acabarse.
Dice Rouco, Varela, digo, que la asignatura de religión anda un tanto marginada en la amalgama de itinerario curricular que llena nuestras aulas en estos días.
En dos años se han duplicado las agresiones de padres a hijos. Sí, como suena, duplicado. Alrededor de 4.000 en 2008. No sé a qué atribuirlo, quizá somos cada vez peores hijos, o quizá peores padres. Lo que parece claro, es que el concepto de familia, empieza a peligrar, o al menos a verse alterado. No es cuestión política, ni politizable, por mucho que se empeñen nuestros políticos, a los que, por si se le ha olvidado a alguien, recordaré que les pagamos el sueldo entre todos. Maldita manía nuestra de politizar cuanto acontece. Que no oiga, que la cosa no va de votos. Que de izquierdas o de derechas, pero las familias conforman el núcleo fundamental de esto que se sigue llamando (creo) España. Es curioso, pero de eso no hablan en el parlamento, en las cortes, en las diputaciones o donde narices se hable ahora de política.
Como digo son malos tiempos para creer en la política, así, en general. Ahora mismo está más en boga creer en la tecnología, en face book, en twenti, en la Wikipedia y en SITEL, que a esos sí que se les ve venir.
Anuncian que la vice por la Gracia de Dios, MariTere, va a dar explicaciones en breve sobre el tema del Alacrana. Esperemos que lleguen pronto y esperemos, que alguien sea capaz de aclarar cómo es posible que un tirador de élite, preparado, dispuesto y con el valor que se le presupone al soldado, no solo fallase al disparar al barco pirata, sino que, además, disparase sin hacer ruido, sin que nadie escuchase tiros.
Por cierto, hay un pueblo, en la Soria profunda, donde al parecer ya no van ni las águilas, que está luchando por resurgir y ofrece trabajo y alquileres irrisorios a cuantos “colonos” repueblen su término municipal. Que no lo digan muy alto, porque, con la que está cayendo, qué quieres que te diga, cada vez le hago menos ascos a eso de una retirada, huída hacia delante o como tengas a bien llamar a quitarse de en medio y decir aquello de “que se pare el mundo, que yo me bajo”.
Malos tiempos para los que creen en la política como hecho diferencial de una sociedad evolucionada. Digo malos tiempos, por no decir que se ha convertido en cuestión de crédulos esto de la política. Me explico. Como seguramente sabréis, la vicepresidenta primera del gobierno de España, a la sazón la inefable María Teresa Fernández de la Vega, anda metida en un jaleo de esos que hacen ver cómo y cuándo tomó el más pintado sus valores. Trata el tema de padrones, de padrones, sí, pero de los municipales, nada de pimientos u otro tipo de fetichismos al más puro estilo Paco Clavel.
La susodicha, vice por la Gracia de Dios, parece ser que se empadronó en Beneixida de un modo, dice una sentencia, irregular. Pues bien, la respuesta, la defensa de De la Vega, es algo así como “para qué lo cuentas”. Es decir, aquí nadie habla de si está bien o mal aquello de cometer irregularidades, aquí el tema es que no quiere que se cuenten las cosas que hace mal. Sí señor, señora, señorita, humana, humano, persona, persono. Como los quinceañeros de hoy, “yo, mientras no me pillen…”
Entre tanto, el PSPV, que, por cierto lejos de cerrar filas empieza a mostrar su disconformidad con la vice, pide que se publique en “la web” la relación de los bienes de los diputados. Digo yo, que antes de publicarlos, habrá alguien que se preocupe de cerciorarse de que no se cometen atentados a la inteligencia del españolito de a pie, mostrando patrimonios tan escasos que dan ganas de aplicar aquello de “siente a un pobre en su mesa” a alguno de nuestros políticos. De esos políticos tan nuestros que, como la canción, “me pongo colorado cuando me mira”.
Francisco Camps ha ido a Munich para “impulsar y ampliar las relaciones comerciales con Alemania” y el PSPV, a través de María Isabel Lloret, que es portavoz de Turismo, habla de la visita como “una farsa promocional turística”. Que no es que yo opine lo contrario, aunque de hecho lo opino y creo firmemente que es necesario realizar cualquier esfuerzo para tratar de ayudar al empresariado valenciano, pero el asunto es otro. El tema es que, claro, a uno le provoca sonrojo de esos de risa, carcajada, descojono (con perdón) reprimido, que hable de “farsa promocional” el partido de un señor que, en claro síntoma de compromiso con la alianza de civilizaciones, se ha ido por el mundo a ver si pone paz entre israelíes y palestinos. Os imagináis, en plena franja de Gaza, contingentes palestinos por babor, ejército israelí a estribor y allá a su frente, viento en popa, aunque sea a media vela, Zapatero mediando: “talante señores, talante y alianza de civilizaciones” Sería como en los tebeos, sí, tebeos que eso de cómics me suena raro, de 13 rue del percebe, donde entre el tendero de la picaresca, el ladrón honrado y el moroso huidizo, la portera se empeñaba en tener el patio limpio, bien limpio, como los chorros del oro.
Es curioso, las cosas que tienen los políticos. Que España se nos hunde, que no hay dinero para nada, que los empresarios regular tirando a mal y los trabajadores pachuchos tirando a peor, pues ya está, fiestón. Rollo pocholo, fiestón, mochila y caravana. ¿Crisis, qué crisis? Además de no existir, está a punto de acabarse.
Dice Rouco, Varela, digo, que la asignatura de religión anda un tanto marginada en la amalgama de itinerario curricular que llena nuestras aulas en estos días.
En dos años se han duplicado las agresiones de padres a hijos. Sí, como suena, duplicado. Alrededor de 4.000 en 2008. No sé a qué atribuirlo, quizá somos cada vez peores hijos, o quizá peores padres. Lo que parece claro, es que el concepto de familia, empieza a peligrar, o al menos a verse alterado. No es cuestión política, ni politizable, por mucho que se empeñen nuestros políticos, a los que, por si se le ha olvidado a alguien, recordaré que les pagamos el sueldo entre todos. Maldita manía nuestra de politizar cuanto acontece. Que no oiga, que la cosa no va de votos. Que de izquierdas o de derechas, pero las familias conforman el núcleo fundamental de esto que se sigue llamando (creo) España. Es curioso, pero de eso no hablan en el parlamento, en las cortes, en las diputaciones o donde narices se hable ahora de política.
Como digo son malos tiempos para creer en la política, así, en general. Ahora mismo está más en boga creer en la tecnología, en face book, en twenti, en la Wikipedia y en SITEL, que a esos sí que se les ve venir.
Anuncian que la vice por la Gracia de Dios, MariTere, va a dar explicaciones en breve sobre el tema del Alacrana. Esperemos que lleguen pronto y esperemos, que alguien sea capaz de aclarar cómo es posible que un tirador de élite, preparado, dispuesto y con el valor que se le presupone al soldado, no solo fallase al disparar al barco pirata, sino que, además, disparase sin hacer ruido, sin que nadie escuchase tiros.
Por cierto, hay un pueblo, en la Soria profunda, donde al parecer ya no van ni las águilas, que está luchando por resurgir y ofrece trabajo y alquileres irrisorios a cuantos “colonos” repueblen su término municipal. Que no lo digan muy alto, porque, con la que está cayendo, qué quieres que te diga, cada vez le hago menos ascos a eso de una retirada, huída hacia delante o como tengas a bien llamar a quitarse de en medio y decir aquello de “que se pare el mundo, que yo me bajo”.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario