Sin paños calientes, miro al frente y me encuentro con la mirada tranquila de cuantos paisanos me encuentro en mi camino. No sé si tenéis costumbre de pasear por las calles de Valencia, algo en desuso con esto del Facebook, pero aquí el que suscribe disfruta habitualmente de andares acompañados de cascos y radio.
Te has fijado en que nadie habla de los temas que suelen llenar los periódicos, es decir, que a muy poca gente le preocupa la Gripe A. Hay cachondeo generalizado al respecto, pero de lo de vacunarse, nada. “Yo no pienso ser el primero” “A mí que me demuestren que eso no provoca nada y ya me lo pensaré”.
Desconfianza que llega al punto exacto de conseguir generar conversaciones del tipo “oye, ¿tú te has vacunado? – de qué – de lo de la gripe A – pero eso no dicen que es para las embarazadas?”
Valencia arranca a ritmo trepidante de Ferrari, Copa América y Open, pero en el seno del PP, siguen los problemas mientras, sensación personal del que te habla, la única que dice la verdad es la Alcaldesa: “el que critica que me suba a un Ferrari, es porque no puede subirse en uno”. Ese mal nacional, la envidia. Os imagináis a la señora Alborch a bordo de un descapotable con Alarte de conductor? O a Leire Pajín?
Ayer Francisco Camps se encontró a un ciudadano por la calle que al grito de “corrupto” le obligó a poner los pies en el suelo y darse cuenta de que algo no anda bien en el Consell y que hay ciudadanos, porque, como las meigas, haberlos haylos, que sienten aquello que viene a llamarse desconfianza, por encima de encuestas y toda pléyade de batallas internas que vivan en el seno del PP.
Sin ser cuestión baladí, vive Dios que no lo es, el asunto del maltrato a las mujeres empieza a convertirse en arma arrojadizamente política. Lejos de debatir sobre leyes, programas, normativas o proyectos que defiendan los derechos de las afectadas, el debate se centra en los calzoncillos del concejal. Del concejal de Alcoy, se entiende. De un octavo dan en taekwondo, que, explicando explicando, se quedó poco más que en porretas ante el desconcierto de unas, indignación de otras y algaravía de otras tantas.
Total que pasa la semana, nos situamos en el ecuador de este martes que se presenta prometedor, historias de piratas que atisban su final, esperemos que feliz, un señor en un pueblo que dice que mató, sin matar, por mantener viva la esperanza de libertad de su pueblo y entre tanto, los ambulatorios de toda España, medio vacíos.
A esta hora, lo recomendable es relajarse, disfrutar de una mañana soleada, por lo que pueda venir y hacer de tripas corazón. Por cierto, ¿el abogado del pirata Willy estará disponible para defender a algún etarra? Lo digo por que, de todos es sabido, podólogos hay, pero como en Francia nada..
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