jueves, 24 de mayo de 2007

Intensidad perdida

Acaba de decir Salva Ballesta, jugador del Levante, ex pichichi y ex otras muchas cosas, que "si el Levante hubiera entrenado toda la temporada con tanta intensidad (como hoy lo ha hecho) no estaríamos en la situación en la que nos encontramos ahora".
A primera vista razón no le falta, la intensidad suele ir ligada a la competitividad y ésta al rendimiento. Pero claro, ¿cómo quedarse ahí? no no. No podemos, no debemos quedarnos en el plano superficial de una afirmación (no ausente de perogruyo) tan contundente como la que aquí analizamos. Vayamos más allá: el problema, la cuestión es ¿por qué no se entrena siempre con tanta intensidad? o mejor, ¿esconde alguna oscura intención bajar el nivel de los entrenamientos? ¿sale alguien beneficiado con unos entrenamientos "a medio gas"? Por partes...
En primer lugar hay que ser justos con lo visto hasta hoy. López Caro con sus métodos y Abel con los suyos han intentado a lo largo de esta temporada que toca a su fin conseguir un objetivo que se encuentra, por fin, al alcance de la mano. El problema es grave: intensidad, compromiso, actitud...No se pretende transmitir la idea de un equipo roto, un vestuario carente de espíritu colectivo, no es eso.
Tampoco hablamos de una guerra de guerrillas, de clanes que batallan por marcar el territorio, sumar enteros, derrotar oponentes y realizar conquistas, tampoco se trata de esto.
Ni tan siquiera el problema gira en torno al ego de algunos, recordemos que hay quien ha dicho repetidas veces que ha jugado semifinales de Champions, un ego que le impide trabajar en beneficio colectivo, no.
El problema se llama relajación. Relajación entendida en el sentido más estricto de la palabra. La relajación de quien sabe que lo tiene todo hecho, todo pagado y que sólo por pasar le saludan. Es un problema grave, como decíamos. Resulta que hay quien piensa que "todo vale", que todo da igual, que no hay mayor problema que combinar zapatos, cinturón y reloj.
El respeto, como el sueldo hay que ganárselo, hasta ahí todos de acuerdo, pero coincidermos en que al margen de lo expuesto, las entidades y la afición que va detrás de ellas, deben ser respetadas. Pues eso, que más respeto, más goles, más intensidad, más casta......en una palabra más PROFESIONALIDAD.

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