Lo cierto es que si uno se pone a analizar, así en frío y con tiempo de por medio, lo que pasó el sábado en el Ciudad de Valencia, llega a una conclusión que no por manida deja de ser evidente: al Levante le falta gol.
Juan Ramón López Caro puso de su parte e intentó aplicar soluciones ante la evidente carencia anotadora de este equipo; Riga y Nino. Apuesta definida pero nunca definitiva para tratar de enfervorecer a una afición ávida de muchísimas cosas, pero sobre todo de goles. En principio las cosas no parecían salir puesto que el gol no sólo no llegaba, sino que al que suscribe, entre otros tantos, se le empezaban a terminar las uñas que morder ante la falta de acierto de Riga.
Ocasiones, intentos, controles demasiado largos y un amplio repertorio de "UYS" de toda condición que generaron que, poco a poco, la parroquia granota fuera creyendo cada vez más que ganarle al Barça (al menos empatar) era más que posible. En esas estábamos todos, acordándonos de Riga y de su peculiar manera de jugar al fútbol, pero convencidos que "Tracy Chapman" tenía un buen día, el gol tenía que llegar.
El resto de la película, conocida de sobra. López Caro mueve el banquillo y los recambios (Kapó y Ettien) revolucionan el partido. Casta, empuje, coraje...el personal metidísimo en el partido y a punto de ganarle al campeón de Europa...
Por cierto, agradecería, de todo corazón, que alguien me dé un argumento convincente (Míster, usted ya sabe que le respeto muchísimo, pero la sala de prensa no es su fuerte...) de porqué Nino merecía seguir en el campo y Riga salir. En fin, que todo llega y que el Gol, esperemos, también.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario